La niña fantasma 3 comentarios

Este hecho ocurrió durante una mañana de invierno en un vuelo que unía Europa con América. La azafata fue a la cabina de mando a ofrecerle al piloto la cabina de descanso, que estaba libre, para que pudiera dormir algunos momentos.

El piloto agradeció el gesto y se dirigió a la cabina a descansar, así que ingresó y al estar completamente oscura iba al tanteo, hasta que descubrió que en una de las literas un bulto. Alumbró con la linterna y vio con asombro a una niña de unos 5-6 años durmiendo plácidamente. La arropó y salió del lugar procurando evitar hacer ruido.

Luego fue a platicar con la azafata para contarle lo que había pasado y esta le dijo que era imposible ya que no había niños en el avión. El hombre no lo podía creer ya que había visto y tocado a la niña.

La azafata noto su preocupación y le señaló una pareja, diciéndole que se dirigían al entierro de su hija de 5 años y que el ataúd estaba en el depósito del avión…. Pálido, se dirigió a la cabina pero no había nadie, por lo que fue al baño a mojarse la cara y vio con sorpresa escrito en el espejo: “Gracias por arroparme”.

Este cuento ha sido enviado por La llorona, agradecemos su aportación.

Aferrándose a una fotografía 10 comentarios

Aferrándose a una fotografía
Aquel día Marlon estaba feliz pues acababa de recibir un retrato que se había echo a final del año escolar de sus compañeros de promoción.

Tomo la fotografía entre sus manos y al ver el rostro de cada uno de sus amigos y amigas recordó mentalmente alguna de las aventuras que habían vivido.
Como aquella vez en que no entraron al colegio y se fueron de pinta al centro comercial, o cuando juntaron algo de dinero y se fueron al cine.

En fin en su mente se reproducían todos aquellos instantes, cuando llego al rostro de Amelia no pudo evitar imaginarse esa vez cuando estuvo de pedirle que fuera su novia, pero que nunca pudo juntar el valor para decírselo y por eso le hacia la vida imposible, el recuerdo lo acompaño con una amarga sonrisa.

Cada día que pasaba veía que la fotografía de una forma poco usual, y que el rostro de algunos de sus compañeros, se desvanecían y a otros ya no los recordaba, del todo.

Casi sin proponercelo el ritual de ver la fotografía todos los días se repetía a la misma hora y cada ves le costaba mas recuperar los recuerdos. Un día que salio por su barrio y se topo con Javier, uno de sus tantos compañeros Marlon le saludo, mas Javier paso de largo sin ponerle mayor atención.

Marlon se quedo perplejo y luego pensó que Javier todavía seguía enojado con el por aquella tonta broma que le jugaron.

Llego a su casa, después de realizar una pequeña caminata por el barrio y nuevamente se fijo en la fotografía esta vez no pudo distinguirce "el", pero lo mas raro es que los rostros de todos los demás habían vuelto hacer bastante visibles. Pero el ya no alcanzaba a recordarse de los nombres o sobrenombres de los compañeros aunque sus caras le eran familiares.

No sabia lo que ocurría, porque no a acordarse de sus amigos, con aquellos que había convivido durante años, con quienes había pasado tan buenos momento.. porque.

Esa era la pregunta que se hacia todos los día y lo que mas le costaba era reconocerse dentro del grupo. Se acercaba el fin de año y como todos los años habría una reunión de exalumnos, no veía el día que llegara tal reunión para volver a estar con sus amigos y esperaba que de esa forma poder refrescar su memoria.

Al finales de noviembre llego el día de la reunión, le dio un ultimo vistazo a la imagen de su promoción y partió a la actividad, al llegar vio los grupos formados y trato de integrarse, pero parecía que era invisible, pues nadie le ponía atención, mas confundido de lo que llego se sentó en un rincón.

Dentro de sus cavilaciones estaba cuando escucho un anuncio:
- Buenas noches a todos aquellos que han venido el día de hoy en esta ocasión queremos rendir un homenaje a todos los compañeros que ya no están con nosotros. Un pequeño escalofrió le recorrió el cuerpo a Marlon de recordar aquel accidente ocurrido casi un año en donde fallecieron tres compañeros de la promoción, si embargo por extraño motivo no recordaba sus nombres aunque tenia muy claro el accidente.

Al centro del salón comenzó un fila para pasar viendo la fotografía de los compañeros fallecido, Marlon también comenzó hacer fila, y escucha los comentarios de sus compañeros. Cuando Claramente escucho su nombre, y la palabra pobre,trato de ubicar de donde venia dicha voz.

En un lugar apartado del salón había dos personas que se le quedaban viendo, pensó en reconocer alguno de ellos y dejo la fila para acercarse. Cuando los tuvo enfrente los logro reconocer eran Enrique y Rocío, les saludo y se sintió feliz de ver que ellos también le reconocieron.

El les comento sobre el asunto de la fotografía, a sus compañeros, pero estos no se extrañaron en lo absoluto le dijeron Marlon es que acaso no te das cuenta de tu situación. Marlon pensó que tal vez se referían a alguna enfermedad.

Contesto es cierto que he estado algo mal en estos últimos meses pero no creo que eso explique lo que ocurre con la fotografía. Enrique y Rocío cruzaron miradas y entonces Enrique le dijo, Bueno Marlon de verdad no te acuerdas de los que paso hace un año.

Marlon no alcanzo a responder cuando ellos le hicieron que los acompañara al centro del salón cuando lograron ver las fotos de los compañeros fallecidos, Marlon quedo estupefacto al ver que Enrique y Rocío eran parte de ellos, retrocedió un poco y tartamudeó no..no es posible.

Pero lo que mas le impacto fue ver la tercera fotografía, era el, si allí estaba, no había duda era su imagen, sin embargo pensó que una extraña broma de sus amigos. Rocío Y Enrique adivinando su pensamiento le dijeron, no es una broma lo que pasa es que tu espíritu no acepta que ya no estas en este mundo.

Porque crees que no te reconoces dentro de la fotografía, porque crees que se te ha ido borrando de tu memoria el nombre y las aventuras que vivistes, porque nadie te puso atención cuando entrantes, ya solo somos espíritus y no descansaremos si tu no aceptas tu muerte, por el lazo que nos unió en ese fatídico accidente nosotros tampoco logramos descansar, sin embargo como tu eras muy apegados a todos, no has querido reconocerlo.

Marlon no alcanzaba a entender del todo, pero si hizo un recuento mental del ultimo año, no recordaba su trabajo, tampoco a sus familiares, siempre que salia a calle, no lograba reconocer a alguien, tampoco recordaba sus sueños, solo había una especie de laguna mental, y su único recuerdo era el ver la fotografía cada día. Era como el ultimo recuerdo al cual se aferraba.

En eso vio una luz en la cual se internaron Enrique y Rocío, ya no tuvo ninguna duda, y solo vio por ultima vez al grupo, de sus compañeros, y estaba seguro que viviría en sus recuerdo, y probablemente el les recordaría, hasta que los encontrase de nuevo en el mas allá.

Este cuento ha sido enviado por M. Orozco, agradecemos su aportación.

La radio maldita 9 comentarios

Tengo tan solo 10 años.
Mis padres y yo vivimos en el campo, muy alejados de la ciudad y de otras personas.
Anoche mis padres reciben la noticia que un familiar que vive en la ciudad falleció y deciden ir a su funeral, yo me quedaría solo todo un día; estaba feliz porque iba a poder hacer lo que quería.
Ellos se habían ido y yo había empezado a leer algunos libros que tenía mi madre en un estante de la casa, se me habían pasado rápidamente las horas hasta que una fuerte lluvia había comenzado.
Imagínese usted a mi edad, solo en casa en medio de una posible tormenta. Ya eran casi las 10 de la noche y fui a la cocina a comer lo que mi madre había preparado para mí.
Estaba aburrido, mis ojos estaban cansados de leer y en mi casa no había mucho para hacer.
Resulta que dando vueltas por la casa, me quede intrigado frente a la puerta del sótano, nunca antes había estado en el sótano, mi padre siempre bajaba y no me dejaba ir con él. Quise entrar pero la puerta estaba cerrada con llave. Luego de buscar bajo alfombras, en estantes y cajitas, me encontré con la llave del sótano y la abrí.
El lugar estaba muy oscuro así que baje con una especie de lámpara que tenemos, recuerdo que estaba muy sucio, desordenado; había libros y papeles desperdigados por el suelo. No encontré nada interesante hasta que observé una vieja radio, llena de polvo y con algunos golpes evidentes.
La tome, la limpie con un trapo que tenía cerca y decidí encenderla. Aumenté ligeramente el volumen y se pudo escuchar como un soplido, como si alguien soplara del otro lado de la radio. Posterior a dicho suceso, la llama de mi lámpara se apagó y algún objeto que no pude ver en la oscuridad se cayó causando un ruido terrible. Tan grande era mi miedo que subí las escaleras lo más rápido que pude y cerré la puerta del sótano.
(Yo había visto esa radio hace mucho tiempo; mi abuelo la había adquirido para divertirse un rato mientras trabajaba en el campo. Apenas pude apreciarla, ya que mi abuelo murió al poco tiempo y jamás la pude volver a ver. Mi abuelo decía que esa radio la había encontrado tirada dentro de un pozo en el campo y había decidido conservarla.)
Pasé algunos minutos tratando de deducir cómo funcionaba aquella extraña radio, hasta que se escucho un golpe en la puerta: “TOC, TOC, TOC, TOC, TOC,” alguien tocaba la puerta sin detenerse, yo completamente asustado me acerqué a las escaleras y desde allí observé la puerta de entrada sin emitir sonido alguno.
Pasaron dos o tres minutos, hasta que el golpeteo se terminó y se escuchó el ruido de un vidrio roto en la sala. No me había percatado de que podría ser, hasta que me di cuenta que alguien había entrado por la ventana. Se podía observar una oscura silueta avanzar por el pasillo. Cuando creí que la persona se volvería finalmente visible, en mi radio se escuchó nuevamente un soplido y todas las luces y velas del primer piso se apagaron instantáneamente.
Muerto del miedo corrí a mi habitación e intenté apagar la radio, pero la rueda del volumen se había atorado.
Me escondí bajo la cama y pude escuchar unos suaves pasos golpear los escalones. CLOCK, CLOCK, clock. El movimiento se detuvo y un nuevo soplido hizo que la tormenta trajera consigo lo que parecía un ciclón, las puertas y ventanas comenzaron a golpear como locas. Recuerdo… recuerdo que mi corazón comenzó a latir muy, muy rápido.
Pasé unos minutos allí… El viento se había calmado y ningún sonido provenía desde el pasillo.
Salí de mi cama y entonces por la radio se escucho un último ruido, esta vez no era un soplido, sino algo más parecido a una exhalación, sin embargo, la respiración no solo provenía de la radio, también pude escucharla detrás mío… Pude sentir como los pelos de mi cuello se erizaban, como mis músculos se entumecían y mi corazón parecía estar a punto de estallar. Sentí una mano, sobre mi hombro.
Recuerdo haber hecho un último intento y moví la rueda de sintonización de la radio. La tormenta se había terminado, las velas volvieron a estar prendidas y la radio finalmente se había callado… No había nadie detrás de mí.

Luego descendí hacia el sótano y es aquí que lo he encontrado.
Ya le he contado mi historia, pero, ahora cuénteme la suya... creí que usted había muerto… Abuelo…
Este cuento ha sido enviado por Matt, agradecemos su aportación.

La hermana 5 comentarios

Cerca de Granada vivía un matrimonio con dos niñas de 13 y 2 años llamadas Juana y Pepita. Un día estaban jugando en la calle. Juana estaba molesta por tener que cuidar de Pepita, así pues la empujó justo cuando un coche se aproximaba. Pepita murió en el acto. La familia estaba angustiada pero Juana se sentía bien, estaba alegre, feliz incluso, ahora no tenía que preocuparse de cuidar a nadie.
Pero pronto empezó a sentirse observada, notaba que alguien la seguía, no sabía qué era. Apenas comía y dormía muy poco.
Pasaron dos años, Juana fue invitada a la boda de un familiar. Justo cuando se iba a sentar en un banco de la iglesia, vio a Pepita sentada en él. Juana empezó a gritar, la intentaron tranquilizar pero fue inútil, se tuvo que salir de la iglesía.
Ya en banquete cuando estaba comiendo, sintió que alguien la llamaba, miró a su lado y vio a Pepita sentada.
Empezó a chillar, la gente no entendía nada y la echaron muy enfadados.
Juana siguió chillando pues veía a su hermanita al lado de su madre o corriendo.
Enfermó, lo único que hacía era gritar y gritar.
Se quedó demasiado delgada, la familia la internó en un manicomio.
El día que la internaron Juana vio a Pepita. La niñita tenía lágrimas en los ojos, se acercó a Juana y le susurró al oído:
-¿Por qué lo hiciste?- Juana seguía gritando y chillando, así siguió hasta el día de su muerte.

Este cuento ha sido enviado por maricarmen, agradecemos su aportación.

El niño sin ojos 7 comentarios

Hace varios años en Navarra vivía una familia muy numerosa, tenían 13 hijos de edades similares pues habían nacido casi uno tras otro, incluso había dos parejas de gemelos, además vivían con ellos tres hermanas del hombre que eran menores ya que sus padres habían muerto. Los padres estaban hartos de tantos niños y decidieron que si tenían uno sólo más, éste lo pagaría.
Doce años más tarde nació otro niño que tenía un hexagrama en el hombro izquierdo como si alguien se lo hubiese grabado a fuego antes de llegar al mundo, éste es el símbolo más potente usados en los poderes de las tinieblas. El padre lo cogió y con un martillo de orejas, con la parte de las ranuras le arrancó de cuajo los ojos. Luego lo dejaron en mitad de la calle una noche fría de diciembre. Unos borrachos lo encontraron y lo dejaron cerca de una iglesia.
Diez años pasaron y un día la madre paseaba con su cuñada y una de sus nueras cuando vió a un niño harapiento con un plato sucio en la mano.
La mujer se fijó en que el niño tenía los ojos vendados. Se acercó a él:
- Niño, ¿por qué llevas los ojos vendados?- el niño sonrió de manera fría, dejó el plato en el suelo y se quitó la venda: no tenía ojos sólo le quedaba las cuencas. Las mujeres gritaron y salieron corriendo.
El padre y dos de sus hijos mayores estaban bebiendo en el bar del padre, de pronto alguien les dijo:
- Padre, hermanos míos, os he hallado- los tres se quedaron congelados al ver al niño sin ojos, éste se acercó un poco más.
-¡Vete de aquí , monstruo malnacido!- dijo uno de los dos hijos pegandole patadas.
Por favor, hermano!- gritaba el niño sin ojos.
-¡No soy tu hermano, bestia!- pero cosa asombrosa, el cuello del muchacho empezó a torcerse, sus ojos se abrían y cerraban sin voluntad. El muchacho no podía respirar y mientras su otro hermano le ayudaba, el padre echó al niño sin ojos del bar. En cuanto el padre echo al niño el muchacho mejoró.

Los dos muchachos les contaron lo ocurrido a otro de sus hermanos diciéndoles que era ese niño era muy extraño. Todos juntos decidieron ir en busca del niño sin ojos para darle una paliza, cuando lo halló el niño le dijo:
- Hermanos, os esperaba,¿ habéis venido a por mí?- preguntó el niño sin ojos- ¿A llevarme a casa?.
- ¡Te voy a...!- antes de que uno de los hermanos terminase la frase empezó a sentir un dolor punzante en el estómago y en el pecho, de pronto empezó a arder...¡se estaba quemando vivo!. El niño sin ojos desapareció y el muchacho volvió a normalidad.
Tres días más tarde, la madre iba con una de sus hijas más pequeña a comprar el vestido de boda, cuando se cruzaron de nuevo con el niño sin ojos:
- Madre, hermana,¿os acompañó?- la muchacha rió.
- ¡Eres un monstruito!- de pronto los pies de la muchacha se partieron por la mitad y su hermosa cabellera se volvió gris.
La madre empezó a llorar desconsolada y le empezo a golpear al niño delante de todos quienes pensaron que debía estar loca. De pronto apareció el resto de la familia y el niño les dedicó una mueca de despreció y desapareció.

Aquella noche toda la familia estaba reunida, estaba atemorizada, pues sabían todo lo ocurrido.
De pronto oyeron dos golpes y una voz dijo:
-Familia , he regresado...- era de nuevo el niño sin ojos, parecía feliz.. Sus padres se hincaron de rodillas , suplicándoles su perdón.
-¡NO!- exclamo el niño sin ojos mientras desaparecía misteriosamente.
Y dicen que a partir de entonces la familia empezó a asumirse en la ruina, el bar empezó a ir mal. Al cabo del mes empezaron a morir uno tras otro, pero lo más raro es que todos antes de morir se quemaban con aceite hirviendo los ojos, para después caer muertos al suelo, sin explicación alguna.

Este cuento ha sido enviado por maricarmen, agradecemos su aportación.